ARAN Y EDU, UNA BODA DE ENSUEÑO EN EL PIRINEO

El 8 de junio, La Lola se va de Boda organizó una boda en el Pirineo Aragonés. El lugar, de ensueño, un pueblo llamado Ligüerre de Cinca situado a orillas de un pantano. Y así, en este marco incomparable, entre el verde de las montañas y el agua del pantano, decidieron darse el sí quiero Arany Edu, una pareja encantadora que destilaba amor y felicidad por cada uno de los poros de su piel.

El reto era considerable, ya que había que decorar un pueblo entero rodeado de montañas. La maquinaria de La Lola se puso en marcha, teniendo en cuenta el lugar en el que se celebraba la boda para tratar de que la decoración fuese lo más acorde posible con este encantador paraje. Además, había un color, el azul de los zapatos de Manolo Blahnik de la novia, que marcó también los trabajos previos.

Boda en el Pirineo

Una de las primeras sorpresas de los invitados al llegar al pueblo fue el ‘Kit de decoración del invitado‘. Un kit que cada invitado se encontró en la habitación de su hotel, y que se componía de una bolsa handmade que contenía decenas de mariposas de papel en blanco y en azul para decorar el pueblo y las zonas comunes de los hoteles, como regalo sorpresa para los novios.

Boda en el Pirineo

El primer reto, transformar en un tiempo récord el hall de uno de los hoteles en un lugar íntimo y cálido para celebrar la ceremonia. Una ceremonia que iba a celebrarse en el exterior, con el fondo del pantano y de las montañas, pero que finalmente, tuvimos que trasladar en un tiempo récord a este espacio que La Lola transformó por completo, tal y como podéis ver en las imágenes. Con la alfombra azul como eje articulador, y con el fondo de una puerta por la que podía verse el pantano, llenamos el salón de hortensias, guirnaldas con piñas, velas y lazos azules.

Boda en el Pirineo

Boda en el Pirineo

Para la novia, La Lola diseñó un sencillo pero elegante ramo de paniculata.

Ramo de novia

En La Lola nos gusta que las bodas tengan el sabor único del lugar en el que se celebran. Por eso, para el enlace de Aran y Edu utilizamos un buen número de elementos naturales de la zona. Y para diseñar el seating plan, no podíamos dejar de inspirarnos en el propio Pirineo. Por eso, cada mesa era una flor del Pirineo, con su nombre puesto en aragonés. Y en el exterior de la carpa en la que se desarrolló la comida, pusimos un bonito carro de madera con macetas y con los nombres de las mesas y de los correspondientes invitados.

Boda en el Pirineo. Seating plan

Para la Candy Bar, el azul volvió a ser el color protagonista, con macetas con brochetas de golosinas y grandes botes rellenos de chuches, decorados con delicadas telas de florecitas azules, rafia, y pos supuesto, bolsas handmade con regalos adaptados a las edades de los niños invitados.

Boda en el Pirineo. Candy Bar

En la línea con nuestros photo call, diseñados como si fueran escenas, quisimos montar un rincón romántico con un columpio simulado bajo un árbol lleno de cientos de luces. El problema, la lluvia, así que tuvimos que montar este bucólico photo call resguardado por una de las carpas. Hortensias, pompones, guirnaldas de piñas, una encantadora lámpara, y un perchero con un montón de cosas divertidas para sacarse las fotos terminaban de componer esta escena.

Boda en el Pirineo. Photo call

Fotografías: La Lola se va de Boda y Silver Moon

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